Éxito total. No puede haber conclusión más exacta tras el experimento de anoche. El plan se alargó sobre lo previsto y cayó alguna copa más de las anunciadas. Sin embargo, el despertar ha sido muy agradable, y llevo todo el día bastante animado, activo y sin ningún síntoma de resaca, salvo un leve zumbido en los oídos, fruto del elevado volumen de la música en los garitos (este tema lo abordaré en otro momento). Por lo demás, estoy prácticamente como una rosa, muchísismo mejor que en anteriores ocasiones. Se confirman, por tanto, todas las hipótesis: nos están envenando en los garitos. Comienza la batalla.
viernes, 9 de noviembre de 2007
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