jueves, 8 de noviembre de 2007

Nace Propetaca

Sin rodeos: se acabó ya el beber veneno. Hace un par de horas he comprado una petaca para llevármela de bares esta noche. Supongo que la iniciativa no será del agrado de la mayoría de los empresarios del sector, pero mi cuerpo ha dicho "basta ya". O dejo de beber garrafón o dejo de salir. Y no quiero dejar de salir porque disfruto mucho de la noche madrileña. Sé que hay otras muchas posibilidades de divertirse, e intento probarlas todas, pero tarde o temprano me veo en la situación de pedir algo para beber en un bar, en un cumpleaños, en una despedida, o en cualquier fiesta. Así nos socializamos en estos tiempos y no va a ser mi labor cambiar las costumbres, ni mi propósito ahora profundizar en las raícies sociológicas del asunto. Quizá más adelante.

Me gusta salir, a ser posible con mi novia o, en su defecto, con mis amigos; tomarme un par de copas bien puestas, pero bien puestas, y volver no muy tarde a casa. Hace unos años este plan era de lo más sano. Hoy es mortal. Y por cierto, existe también la cerveza de garrafón, por si alguien cree que ésta es una salida al problema.

Nunca he tenido resacas, a lo sumo algo revuelto el estómago. Jamás me duele la cabeza después de salir, ni padezco otros síntomas similares. También es cierto que nunca bebo más de la cuenta. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, con sólo una copa envenenada al día siguiente me levanto fatal. Curiosamente, cuando organizas una fiesta con unos amigos y compras la bebida, al día siguiente te levantas como si nada, a no ser que bebas demasiado, como es lógico. (Así que no me extraña que los chavales le peguen al botellón)

Este es, por tanto, mi punto final a probar cualquier brebaje del que no me den garantías. Hoy inauguro este blog con el propósito de luchar contra la bebida que ponen en la ya triste mayoría de los garitos de Madrid. Esta noche, mi nueva petaca será mi particular escudo de acero contra el terrorismo químico al que nos están sometiendo en los bares y, probalmente, desde más altas esferas. Prometo investigar a fondo qué está pasando y por qué nadie hace nada para frenar este asqueroso y desigual ataque a la salud de todos, y no sólo de los más jóvenes. Animo a aquellos a quienes guste beber unas copas a que apoyen mi iniciativa e, incluso, la pongan en práctica. No es ninguna guerra sucia. Todo lo contrario. Para guerra sucia la que hacen en los bares en los que sirven garrafón. No hay otra solución mejor a corto plazo. Se están riendo de nosotros y nos están matando. Es por nuestra salud y la de nuestros hijos. ¡¡¡¡No al garrafón!!!!